Las bases de datos, la mercancía estrella del ‘infotráfico’

Las bases de datos, de la más diversa e inimaginable índole, se han convertido en la mercancía estrella del tráfico de información pirata que florece en Moscú y otras grandes ciudades de Rusia.

Toda la información, privada y a veces hasta de carácter confidencial, está al alcance de la mano de quien esté dispuesto a pagar entre 30 y 200 dólares a los vendedores, que la ofrecen, ya sea en quioscos improvisados en la vía pública o por correo electrónico.

Por poco más de 30 dólares, se vende la base de datos ‘Grupos mafiosos 2003′, que incluye la historia completa de cada una de las bandas conocidas por la policía, la lista de sus miembros, sus apelativos y los vehículos que suelen utilizar. Un juego de CD con los datos de todas las compañías que pertenecen a chechenes o de todos extranjeros que han visitado Rusia en 2003, con número y fecha de expedición de visado, se puede conseguir a ese mismo precio.

“Ya quisieran las grandes figuras de la canción que sus discos tuvieran la tirada que tienen los secretos del Banco Central de Rusia”, escribió el diario Komsomólskaya Pravda, al destacar que la base de datos de la entidad emisora se vende como pan caliente.

A petición de un grupo de diputados, la Fiscalía General de Rusia abrió entonces una investigación, cuyos resultados todavía siguen sin conocerse. “Este asunto enloda toda la reputación del sistema bancario”, declaró en su momento Andréi Korotkov, director de tecnologías informáticas de Vneshtorgbank, el banco estatal de comercio exterior de Rusia.

Después de que en el mercado “informal” aparecieran copias de las bases de datos de la Inspección Fiscal y del Fondo de Pensiones, la policía lanzó varias redadas contra los “infotraficantes”, pero las lagunas en la legislación impiden una acción más eficaz de las fuerzas del orden.

La Constitución de Rusia garantiza el secreto de la información privada, pero las leyes no contemplan sanciones en caso de que se contravenga ese principio constitucional. Por ejemplo, en las batidas contra los vendedores de las bases de datos del Banco Central de Rusia las fuerzas policiales decomisan los CD, el soporte informático, amparándose en la ley que castiga la piratería, pues no puede actuar de oficio contra la difusión de información de carácter privado.

Toda la información que se comercializa bajo cuerda representa sumo interés para el mundo del hampa, que con la ayuda de un simple ordenador puede tener acceso prácticamente ilimitado a direcciones, números de teléfonos, datos sobre ingresos y bienes raíces, entre otros, de los ciudadanos. La mayoría de los archivos electrónicos son de origen ilegal, pero recientemente el Centro de Seguridad Económica de Moscú (CSEM) puso a la venta una base con los datos de los pasaportes internos o cédulas de identidad de 16 millones rusos que viven o han vivido en Moscú.

Según los directivos del CSEM, la venta de este producto informático es completamente oficial, pues no hay ley que prohíba comerciar con ese tipo de datos. Los especialistas coinciden en que los principales responsables del robo de la información son quienes tienen precisamente la tarea de protegerla. Si bien un hacker puede penetrar a través de Internet en el ordenador central de una institución, es prácticamente imposible que por esa misma vía pueda descargar una base de datos que pese 60 o más gigas.

En la actualidad, hay reproductores de MP3 con capacidad para 80 gigas de información y, según especialistas en seguridad informática, en muchas instituciones no se percatan del peligro que representa el pequeño adminículo que muchos jóvenes llevan colgado al cuello.

Visto en terra y la vanguardia digital. (Como no han cambiado ni una coma yo no iba a ser menos ;) )



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